Dentro de un año va a haber mucho artículo sobre el Bono IA. Casi todos van a decir lo mismo: que la inteligencia artificial transforma los negocios, que hay 600 millones, y que les llames.
Esta sección intenta ser otra cosa. Vale la pena explicar cuál, porque así sabes en treinta segundos si te sirve.
Un artículo, un proceso
No vas a encontrar aquí «la IA en la hostelería». Vas a encontrar «cómo se calcula cuánto producto fresco comprar mañana».
La diferencia no es de estilo. Es que el Bono IA, según lo que se sabe hasta ahora, no va a financiar «implantar IA»: va a financiar que un proceso concreto deje de hacerse a mano, con un caso de uso definido y una medición del impacto. Un artículo genérico no te acerca a eso. Uno que nombra el proceso, sí.
Por eso todos tienen la misma estructura:
- El problema contado por dentro. Quién lo sufre y en qué momento del día.
- Cuánto cuesta hoy. Con los tres o cuatro números que hay que poner antes de tocar nada.
- Qué hace exactamente. En lenguaje llano, sin «algoritmos de última generación».
- Qué hace falta tener. El dato de partida, el formato, el volumen mínimo.
- Qué se mide. El indicador y de dónde sale.
- Cuándo no hacerlo.
- Encaje en el Bono IA. Corto, y al final.
La sección seis es la importante
Casi ningún artículo de este tipo dice cuándo no merece la pena. Nosotros la ponemos en todos, y es la parte que más nos interesa que leas.
Hay proyectos que no salen. El mantenimiento predictivo no funciona si tu planta casi no ha tenido averías registradas. El OCR de facturas no compensa con ciento veinte facturas al mes. Un chatbot de cara al cliente es una mala idea como primer proyecto, aunque sea lo primero que se le ocurre a todo el mundo.
Decimos esas cosas porque un proyecto mal elegido no es neutro: gasta el bono, gasta el tiempo de la empresa y deja a todo el mundo convencido de que esto no funciona.
Quién lo escribe, y por qué eso importa
Lo escribe Grupo ZAS. Llevamos más de veinte años haciendo software de gestión a medida para pymes industriales y de servicios, sobre todo en Alicante y en remoto para el resto de España.
Eso tiene dos consecuencias que conviene que sepas.
La buena es que los procesos de estos artículos son reales. Cuando decimos que una distribuidora dedicaba catorce horas semanales a meter albaranes, es porque las contamos. No es un ejemplo de manual.
La que conviene que tengas presente es que no somos neutrales: vivimos de hacer estos proyectos. Nuestra forma de compensarlo es decir cuándo no hay proyecto. Juzga el resultado tú.
Qué no vas a encontrar
Fechas inventadas. El Bono IA no tiene bases reguladoras publicadas, ni importe por empresa, ni organismo gestor conocido. Cuando algo no se sabe, lo decimos. Aquí está el reparto entre lo confirmado y lo que no.
Urgencia falsa. No hay plazo abierto. Nadie puede «tramitarte el bono» hoy, y si alguien te lo ofrece, desconfía.
Precios cerrados. Damos rangos cuando los sabemos, porque un rango honesto es más útil que una tarifa que no se va a cumplir.
Cómo sacarle partido sin contratar a nadie
Casi todos los artículos acaban con un paso que puedes hacer este mes, gratis, y que es exactamente lo que la convocatoria va a pedir: medir el proceso antes de tocarlo.
Cronometrar veinte facturas. Contar cuántas consultas repetidas llegan al día. Mirar si los datos de tus máquinas se están guardando o se borran cada semana. Son tardes de trabajo que no cuestan dinero y que, cuando se abra el plazo, te van a ahorrar semanas.
Si prefieres ir directo a tu actividad, los casos están ordenados en el índice por sectores: veinticinco sectores y noventa y nueve procesos, cada uno con lo que habría que medir.
Y si quieres que te avisemos cuando haya bases reguladoras de verdad —no cuando haya un rumor—, apúntate a la lista. Escribimos poco y solo cuando hay algo nuevo.